¿Por qué son tan importantes las buenas prácticas de manipulación de alimentos en los servicios de catering?

22.09.2026

Una celebración, un evento de trabajo o una reunión familiar tienen algo en común siempre; muchas personas consumiendo alimentos que fueron recibidos, almacenados, elaborados, transportados y servidos por un mismo equipo.Cuando todo funciona correctamente, probablemente nadie lo note. Pero cuando un punto del proceso falla, las consecuencias pueden alcanzar a muchas personas al mismo tiempo.

En enero de 2026, un cumpleaños de 15 realizado en Santa Rosa, La Pampa, terminó con 28 personas afectadas, dos de ellas necesitaron internación. El evento contaba con servicio de catering y fue objeto de una investigación epidemiológica. Días después, se informó que el laboratorio del Instituto Nacional de Alimentos había confirmado la presencia de Salmonella en muestras de carne analizadas.

El caso permite poner sobre la mesa una cuestión fundamental, la inocuidad alimentaria no empieza cuando el plato llega al comensal. Se construye durante todo el proceso.

En un servicio de catering, los puntos de control son numerosos, la selección y recepción de las materias primas, las temperaturas de conservación, la prevención de la contaminación cruzada, la cocción, el enfriamiento, el transporte, el mantenimiento de los alimentos y finalmente el servicio.

Además, un alimento contaminado no necesariamente presenta cambios visibles. Puede tener buen aspecto, olor y sabor y, aun así, representar un riesgo.

Por eso, hablar de buenas prácticas no significa solamente hablar de limpieza. Significa trabajar con procedimientos claros, capacitar al personal, controlar temperaturas, organizar correctamente los alimentos, prevenir la contaminación cruzada, mantener condiciones adecuadas de higiene y dejar registros que permitan comprobar que los controles realmente se realizaron.

Y hay otro aspecto que muchas veces queda en segundo plano, la inocuidad también forma parte del servicio que ofrece un emprendimiento de catering a sus clientes.

Antes de contratar un servicio, un cliente puede preguntar cómo se manipulan los alimentos, quiénes están capacitados, cómo se controla la cadena de frío, qué procedimientos se aplican durante la elaboración y el transporte o qué ocurre si se detecta una desviación.

Poder responder esas preguntas de manera clara y profesional no solamente demuestra conocimiento técnico. También transmite organización, responsabilidad y compromiso.

Porque un servicio de catering no vende únicamente comida. Vende una experiencia, y dentro de esa experiencia también está la tranquilidad de saber que los alimentos fueron preparados y servidos bajo condiciones adecuadas.

La inocuidad no debería ser algo que se explica después de que ocurre un problema. Debe formar parte de la manera en que se trabaja, se controla y se presenta el servicio desde el primer contacto con el cliente.

En catering, la calidad del servicio también se construye detrás de escena. Y muchas veces, lo más importante es aquello que el cliente nunca llega a ver, todos los controles que hicieron posible que la comida llegara segura a su mesa.


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